Si su hijo tiene 3 años o más, puede reunir los requisitos para recibir servicios preescolares en virtud de la Parte B de la Ley de Educación para Personas con Discapacidades (IDEA).
Es responsabilidad del distrito escolar local identificar, examinar y evaluar a los niños que tienen discapacidades y pueden tener derecho a servicios de educación especial.
Elegibilidad – La elegibilidad para los servicios de la Parte B se basa en los resultados de la observación, el cribado y la evaluación.
IEP y servicios – Si su hijo reúne los requisitos para recibir servicios, un equipo de la escuela preescolar, con usted como miembro, decidirá qué objetivos educativos figurarán en el Plan de Educación Individualizado, IEP, de su hijo.
Coste de los servicios – Los servicios incluidos en el Plan Educativo Individualizado (PEI) se prestan sin coste alguno para su familia. Según la ley federal, esto se denomina FAPE: Educación Pública Apropiada y Gratuita.
La ley IDEA exige un periodo de transición mínimo de 6 meses de la intervención temprana al preescolar. Los padres y las escuelas pueden colaborar para que el proceso de transición y la experiencia preescolar sean significativos y productivos.
El primer paso, y el más esencial, es establecer una relación sólida entre los padres y la escuela. Es más probable que se alcancen resultados satisfactorios cuando tanto la escuela como la familia colaboran para lograr los mismos objetivos. Algunos pasos adicionales para apoyar la transición al preescolar son:
1. Prepararse para las reuniones de transición IFSP/IEP. Las familias deberían visitar los centros preescolares y reunirse con los profesores y el resto del personal antes de la reunión de transición. A menudo resulta útil que los padres lleven consigo a otro padre, a un familiar o al especialista en intervención temprana de la familia para que haya alguien con quien puedan hablar de su visita. Los padres deben estar familiarizados con sus derechos así como con las obligaciones de servicio para su hijo según la Parte B de IDEA antes de la reunión de transición.
2. Piense en el preescolar como una transición. Otra consideración es reconocer que la transición no tiene por qué producirse en 6 meses. Si pensamos en toda la experiencia preescolar como la transición entre los programas de intervención temprana y los de edad escolar, podemos combinar los beneficios de los servicios centrados en la familia con las experiencias lingüísticas y sociales de los programas de educación temprana.
3. Mantenga una comunicación coherente y eficaz. Las familias necesitan saber que se valora su aportación. Las escuelas deben escuchar atentamente lo que dicen las familias. Se anima a los padres a que hagan preguntas y pidan aclaraciones sobre la información.
4. Establezcan juntos los papeles y las expectativas. Es útil que los padres sepan lo que pueden esperar de la escuela, así como lo que se espera de ellos. Hable de esta relación con la escuela de su hijo para que todos tengan claras las funciones y responsabilidades respectivas.