Desde el principio, Haidyn estuvo lista para hacer una entrada memorable en el mundo. Apodada cariñosamente la “Diva” cuando aún estaba en el útero, estaba decidida a hacerse notar. Con sólo 24 semanas de gestación, ya brillaban los signos de su fuerte personalidad. A pesar de los esfuerzos de múltiples especialistas, llegó a las 29 semanas, pesando sólo un kilo. Incluso siendo una diminuta bebé prematura y diagnosticada de trisomía 21, demostró una increíble capacidad de recuperación: a las tres semanas ya no recibía oxígeno, se sacó tres veces su propia sonda de alimentación y se dio la vuelta sola. Las enfermeras de la UCIN la reconocieron rápidamente como una pequeña luchadora de carácter fuerte y descarado.
Ahora, a sus 10 años, Haidyn prospera como una niña vibrante y segura de sí misma que aporta risa y energía a todo lo que la rodea.
Haidyn es la menor de tres hermanos, y sus hermanas tienen ahora veintitantos años, por lo que ocupa un lugar único y muy apreciado en su familia. El viaje ha traído su cuota de desafíos, especialmente con la comunicación. Debido a las limitaciones del habla, la familia adoptó nuevas herramientas y estrategias, como el lenguaje de signos americano, las tarjetas con dibujos y las aplicaciones de comunicación. Han colaborado estrechamente con los educadores para adaptar el Plan Educativo Individualizado (IEP) de Haidyn a su estilo de aprendizaje, asegurándose de que su experiencia académica sea tanto de apoyo como de empoderamiento. La vida de la familia se ha reorganizado cuidadosamente para centrarse en las necesidades y el potencial de Haidyn.
La personalidad de Haidyn es contagiosa. Es habladora, divertida y profundamente empática. No conoce a extraños, sólo a futuros amigos. En una sala de espera durante una reciente visita al médico, cantó y bailó para los pacientes ancianos, recibiendo aplausos de agradecimiento. Mientras le ponían la vacuna COVID, consoló a niños mayores que estaban asustados. Ya sea en la escuela, en la iglesia o en actos comunitarios, Haidyn es una cara conocida por sus abrazos y su corazón. Incluso en los festivales, los agentes de policía y los miembros de la comunidad la saludan con calidez y emoción.
Le gusta bailar, escuchar música y darse un capricho con las patatas fritas de McDonald’s. Haidyn ha inspirado a sus hermanas a ser más valientes y compasivas, y mantiene a su madre joven de corazón. Su familia cree apasionadamente que los niños con síndrome de Down son ángeles de Dios, destinados a repartir alegría. Haidyn tiene el raro don de convertir cualquier espacio en uno más luminoso, simplemente siendo ella misma.
Family Connection de Carolina del Sur proporciona servicios y recursos a las familias que tienen un hijo con una discapacidad o una necesidad sanitaria especializada. Desde 1990 hemos atendido a más de 100.000 familias y hoy nuestros servicios son más necesarios que nunca. Nos centramos en el apoyo entre padres, la orientación para navegar por el complejo sistema sanitario y la ayuda con las reuniones escolares y los planes de educación especial.